Friday, April 22, 2016

Lecciones aprendidas

Muchas veces nos encontramos dentro de situaciones que jamás imaginamos pasar, puede ser algo pequeño o algo muy grande, no es importante porque la dimensión la ponemos nosotros, lo que resulta algo pequeño para mi, puede ser que sea algo muy grande para ti, por eso no es importante la dimensión, es más importante saber que sin importar absolutamente nada, las situaciones llegan a nuestra vida por algo que hay que aprender, algo que hay que enseñar o ambas. Algunas veces podrás preguntarte ¿por qué a mi? o tal vez algo como ¿qué hice para merecer esto? o para no merecerlo, y pasamos días, meses y hasta años, o vidas completas, lamentándonos, buscando esa respuesta para, según nosotros, entender el por qué de cada cosa que sucede, especialmente si es algo incómodo, algo que catalogamos como malo.

Piensa un momento y dime con sinceridad, la sinceridad que tiene el silencio, la sinceridad que tiene la certeza de que al responder ni yo que escribo esto, ni nadie va a escucharte, va a ser entre tu y tu silencio. Cuándo te preguntas el por qué de las cosas que vienen a tu vida, lo haces siempre o solamente cuando se trata de algo, como mencione antes, incómodo, vamos, busca en tu interior y recuerda esos momentos, porque sé que los vas a encontrar, ahora dime, te has preguntado alguna vez en tu vida, el por qué de algo que fué maravilloso, en algún momento de alegría has dicho, aunque fuera en tus pensamientos, ¿Por qué a mi?, me parece que no, pero puede ser...

Por qué pasan las cosas no lo sé, pero te aseguro que cada situación que ha ocurrido en tu vida, sin duda alguna, tiene una enseñanza maravillosa, cuando observas con atención notas que si tiene sentido que pasaras por esto o por aquello, si pones la suficiente atención, sin involucrarte en forma personal, puedes percibir que el Universo entero está de tu lado, y te preguntarás, como es posible no involucrarse cuando se está en medio del huracán? y aunque no es fácil de hacer, lo puedes lograr.

Se necesita practica diaria, igual que en cualquier deporte, igual que en cualquier profesión o cualquier cosa que hagamos en la vida, si no practicas se olvida, así de sencillo.

Que hay que hacer, solamente ser observadores teniendo la certeza en el corazón que todo, ABSOLUTAMENTE TODO, lo que nos sucede en la vida tiene un propósito y cuando ese propósito se revela, entonces las situaciones se convierte automaticamente en lecciones aprendidas.

Se observador de tu cuerpo, de tu vida, de tu alrededor, nota cada cosa que esta en tu espacio, cada persona, cada circunstancia, cada situación. Observa los gritos de la gente, observa el llanto de un niño, las sonrisas y los gestos de quienes te rodean. Observa las nubes y los árboles. Observa todo hasta que llegues a entender esa lección que la vida te está enviando. Observa tu respiración, tus risas, tus pensamientos y observa de igual manera tu dolor.

Cuando observamos aprendemos, cuando observamos sin juzgar, sin opinar, sin pensar, solo entonces podemos pasar la lección porque en lugar de nadar contra corriente, involucrando nuestros pensamientos, impresiones y emociones, lo que hacemos es quitar el daño personal y quedarnos únicamente con el mensaje importante de la lección.

Con esto avanzamos en nuestra vida, disfrutando cada instante y siendo felices en el proceso.

Recuerda que todo esto requiere de práctica constante, ten paciencia contigo y date tiempo, empieza con cosas pequeñas, para que así puedas notar las cosas grandes, recuerda que pequeño y grande van a depender solamente de ti. Puedes empezar notando tu respiración, los cambios que tiene en cada actividad que realizas durante el día, vas a ver que aunque sencillo, complicado notarte siempre.